lunes, 6 de octubre de 2014

JLA: TORRE DE BABEL

Desde que Gardner Fox reuniese por primera vez a los más grandes superhéores de DC en 1960, la JLA ha vivido grandes etapas a cargo de autores como Elliot S. Maggin, Gerry Conway, Neal Adams, George Pérez… Pero con el paso del tiempo, la JLA se fue dividiendo en diversos grupos, y esta división, a su vez, hizo que estos protagonizaran una decadencia que parecía no tener fin... Hasta que llegó a la colección Grant Morrison. El polémico guionista escocés se había estado paseando por colecciones de DC como Animal Man o Doom Patrol dejando su particular sello, y ahora llegaba a la JLA para reunir a una de sus formaciones más emblemáticas -Batman, Superman, Wonder Woman, Flash, Aquaman, Green Lantern y Detective Marciano- y guiarlos hasta la popularidad de antaño.

Fue en este próspero marco en el que llegó a la colección Mark Waid, un reputado guionista conocido por el enfoque clásico con el que dotaba a sus obras y en cuyo expediente figura algún que otro Eisner. Para arrancar su etapa al cargo de la JLA, Mark Waid decidió guionizar el arco argumental titulado JLA: Torre de Babel.

En esta trama vemos como, sin previo aviso, los miembros de la JLA (la cual se encuentra formada en ese momento por Batman, Superman, Wonder Woman, Flash, Aquaman, Green Lantern, Detective Marciano y Plastic Man) son atacados de forma simultánea en sus puntos débiles, no dándoles opción a contraataque alguno. Alguien pretende acabar con ellos, y ese alguien no es ni más ni menos que el legendario Ra´s al Ghul. Pero eliminar a la JLA no es más que un paso de un plan mayor: por enésima vez, el ecoterrorista se propone devolver el control del planeta a la madre Naturaleza reduciendo al mínimo a la población humana. Y esta vez, con la JLA fuera de juego, parece que sus planes alcanzarán la meta…

Mark Waid parte de esta premisa tan interesante desarrollando una historia que se mantiene gracias a las intrigas que van apareciendo, a los giros argumentales con los que sorprende… El resultado es una historia que, a pesar de no tener un guion excesivamente brillante, sí que entretiene gracias a las artimañas usadas en el guion y a su acción. Además, la historia reúne a los más insignes miembros de la JLA no solo para evitar una hecatombe mundial, sino para salvar sus vidas, lo cual llevará a los héroes a sus extremos haciendo que estos protagonicen batallas alrededor del mundo.


Por otro lado, Mark Waid logra encontrar pequeños huecos para retratar a los miembros del grupo y, principalmente, sus relaciones. Y es aquí donde el cómic haya uno de sus puntos fuertes, pues la personalidad fría y calculadora que siempre ha caracterizado al Caballero Oscuro será la que más protagonismo cobre sobre el resto de la de sus compañeros, quienes se verán afectados por la desconfianza de este.

A pesar de estos atractivos que muestra el cómic, este también tiene sus faltas. Por un lado, se le puede achacar a Mark Waid cierta prisa a la hora de desarrollar la historia, sobre todo al principio. Realmente, Mark Waid podría haberse recreado más al plantear la historia, ofreciéndole un mayor misterio y una narrativa más atrapante, pues habría sido capaz de ello de no ser por que el arco argumental se limita a 4 números, lo que hace que no pueda detenerse demasiado en los detalles. Esta limitación no solo afecta al desarrollo, sino también a la congruencia de la historia, pues nos encontramos con varias lagunas argumentales en las que quedan cosas sin explicar o se mencionan conversaciones que no tuvieron lugar.

Estos fallos podrían encontrar su causa en el limitado número de entregas/capítulos a los que Waid se habría visto obligado a reducir la obra. Otros aspectos que también se verían perjudicados por esto es la caracterización de los personajes, pues Waid podría haberle dado un mayor protagonismo a todos y profundizado más en sus personalidades.

En el apartado gráfico nos encontramos a Howard Porter. Su dibujo cumple la función de dar vida a las ideas de Mark Waid de forma bastante mediocre, pues a pesar de gozar de un estilo cartoon que tiene su encanto, Porter dibuja dando subidas y bajadas de calidad, y en dichas subidas nunca logra brillar. Mientras que Porter se encarga de dibujar los tres primeros capítulos, la trama se cierra con el trabajo de Steve Scott, quien comparte el estilo y la vulgaridad de Porter, llegando si no a empeorar el resultado final.

En lo referente a la edición, los cuatro números que componen esta saga se recogieron en dos pequeños tomos publicados en su día por Norma Editorial. Posteriormente, el cómic fue publicado por DC dentro de la colección dedicada a Ra´s al Ghul. Actualmente, la historia carece de edición a la espera de que ECC decida recuperarla. 

Conclusión: Una historia que, a pesar de no ser una genialidad, logra entretener cimentando sus puntos fuertes en las intrigas que va planteando, en los giros argumentales que ofrece y en la acción. Además, los lectores seguidores de Batman disfrutarán contemplando el trato frío y calculador que este mantiene con el resto de la JLA.

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