Desde que irrumpió en el panorama
internacional con su trilogía del Caballero Oscuro, el director Christopher Nolan no solo ha sabido mostrar con cada película un producto más que notable,
sino que iba más allá presentando siempre películas originales y que nunca
dejaban indiferente al espectador. Así, relató la historia de ambición entre
dos magos en El Truco Final y exploró los límites de lo onírico en Origen.
Incluso si miramos más atrás, antes de Batman Begins, este ya era capaz de retar la
inteligencia del espectador con cintas tan destacadas como Memento.
Ahora, tras
acabar su periplo con el Caballero Oscuro, Nolan regresa con Interstellar para
abordar uno de los géneros en los que, sin lugar a dudas, mejor puede expandir
sus complejos e inteligentes guiones: la ciencia ficción.
La película nos presenta un planeta Tierra que se encuentra dando sus últimos estertores de vida, pues el alimento es un bien que cada día escasea más. Es en este cruento marco donde se nos presenta a Cooper, un granjero que vive con sus dos hijos y que, debido a aparentes casualidades, se verá envuelto en una exploración intergaláctica de la que dependerá el futuro de toda la humanidad.
La película nos presenta un planeta Tierra que se encuentra dando sus últimos estertores de vida, pues el alimento es un bien que cada día escasea más. Es en este cruento marco donde se nos presenta a Cooper, un granjero que vive con sus dos hijos y que, debido a aparentes casualidades, se verá envuelto en una exploración intergaláctica de la que dependerá el futuro de toda la humanidad.
Con este viaje, Christopher Nolan
inserta de lleno al espectador en una aventura espacial de la que le será imposible
salir. Agujeros de gusano, planetas yermos, teoría de la relatividad espacial… Una
vez que Nolan decide meterse en materia espacial, aprovecha cada teoría o
elemento cósmico al máximo, mostrándonos estos mismos mediante una magnificencia
pocas veces vista.




