¿Quién no ha escuchado hablar de la ya mítica serie de
televisión Juego de Tronos? Las aventuras de los Stark y compañía continúan en
la recién estrenada cuarta temporada, la cual, capítulo a capítulo, va ganando
más y más seguidores. El auge de la serie unido a la celebración del Día del
Libro hace que hoy sea la mejor ocasión para descubrir o recordar Juego de
Tronos, el libro con el que comenzaba de la magnífica Canción de Hielo y Fuego, saga escrita por George R. R. Martin en la que se basaría años posteriores
la serie de TV.
La novela arrastra al lector hasta una ficticia tierra semejante a la Edad Media llamada Poniente, un continente
formado por los Siete Reinos y en el que las estaciones corren pesarosas llegando a
durar años. Tal es así que el libro tiene inicio durante uno de los veranos más
largos que recuerda el hombre, pero ya se sabe… “The Winter is Coming”.
La historia arranca en el momento en el que Robert
Baratheon, el rey de los Siete Reinos, decide dejar Desembarco del Rey, la
capital, para visitar a lord Eddar Stark, señor de las norteñas y frías tierras
de Invernalia e íntimo amigo de Robert, ya que ambos fueron pupilos de Jon Arryn durante la
infancia. Pero la visita del rey no es un mero viaje de placer,
pues este le cuenta a lord Eddar que quien fuese el mentor de ambos antaño
ha muerto, ofreciéndole así el puesto que Jon Arryn había dejado vacante: la
mano del rey, su máximo consejero. Ante esta proposición, Ned Stark se ve
obligado a aceptar la oferta no solo por su lealtad y fidelidad a su amigo y
rey, sino por investigar las extrañas circunstancias del fallecimiento de aquel
a quien había considerado su segundo padre.
