Dinastía de M había sido todo un
éxito. Tras varios años centrándose cada colección en sí misma sin atender
demasiado al resto de series, Marvel decidió recuperar su característico
universo compartido con este evento que, de la mano de Brian Michael Bendis y
Oliver Coipel, revolucionaría por completo el mundo mutante. Eso había sido en
2005, y la Marvel de Joe Quesada decidió continuar con esta tradición de
exitosos crossovers para el 2006 también. Así, el director de la editorial
congregó una reunión a la que asistieron, entre otros, Jeph Loeb, J. M.Stracyszky y los dos guionistas claves del momento: Brian Michael Bendis y Mark Millar. En esta fructífera conjura, los autores fueron aportando ideas a un
arco argumental que Bendis había pensado para su colección Los Nuevos
Vengadores, en la cual enfrentaría a los superhéroes contra S.H.I.E.L.D.
para defender sus identidades secretas. Tras múltiples aportaciones,
modificaciones y reestructuraciones, Marvel no solo tuvo el guion del evento
del año o la saga que lo cambiaría todo, sino el de uno de los mayores
crossvers que ha conocido la industria del cómic: Civil War.
Desde el origen de sus días, los
superhéroes han estado haciendo frente a todo tipo de amenazas, desde entes
cósmicos, pasando por viles deidades, hasta invasiones alienígenas. Pero a
pesar de sus buenas intenciones, no han sido pocos los sufrimientos provocados
debido a los daños colaterales, pues los efectos de sus inmensos poderes podían
llegar a provocar más daños de los que se intentaban evitar. Así, durante mucho
tiempo, la sociedad ha sido el silencioso testigo de las catástrofes causadas
por desproporcionados poderes sin control… Hasta ahora.
En Civil War vemos como un
accidente provocado por la batalla entre un grupo de supervillanos y un equipo
de jóvenes e inexpertos superhéroes hace que el apacible pueblo de Stamford
sufra una terrible explosión quedando reducido a cenizas. La catástrofe tiene
una repercusión inmediata a lo largo del país, y los primeros en aparecer para
colaborar en las tareas de rescate es la comunidad superheróica al completo,
pero en esta ocasión, ya nada volverá a ser igual. Los ciudadanos ya no toleran
más los actos superheróicos descontrolados… Y algunos superhéroes, como Tony
Stark o Reed Richards, piensan que han de cambiar y ser más responsables y
consecuentes con sus actos, por lo que plantean el Acta de Registro, una norma
que permitirá el control de todos los superhéroes mediante el registro de su
identidad secreta.
La aprobación de dicha ley es
acogida por el pueblo con aplauso unánime, pero no así por muchos superhéroes, como el Capitán América o Daredevil, quienes verán en ella una
violación de sus libertades y derechos, una excusa para convertirlos en trabajadores de S.H.I.E.L.D... Algo que no piensan permitir. La bola de nieve
iniciada con el accidente de Stamford dividirá por completo a la comunidad superheróica
dando lugar a la más terrible confrontación vivida entre los superhéroes, y
tras ella, esta vez sí, nada volverá a ser igual.
Esta es la trama que rige el
evento guionizado por Mark Millar y dibujado por Steve McNiven. En un
principio, la idea original del cómic podría dar a entender que se trata de un
cómic cuyo principal motor serán las multitudinarias peleas superheróicas...
Pero nada más lejos de la realidad.
Mark Millar es uno de los
guionistas más ingeniosos de la actualidad, y junto a otras obras como The Ultimates o Kick-Ass, este cómic es una prueba más de ello. El escocés saca el
máximo jugo posible a tan interesante trama al no dar demasiado protagonismo a
las escenas de acción y enfocar esta confrontación como la mejor oportunidad
para explorar a fondo las personalidades y relaciones de los superhéroes de
Marvel. Así, las grandes batallas de Civil War no se librarán en las
calles y avenidas de New York, sino en
las relaciones de los personajes consigo mismo y lo demás.
Para realizar este fiel retrato
de personalidades, éticas y valores, Mark Millar arranca a los personajes de
Marvel de su utópico mundo y los sitúa en una sociedad completamente real,
reflejando perfectamente el estado actual de los EE. UU. y la repercusión que
tendrían los actos superheróicos en el país. Esta contextualización que realiza
Mark Millar es uno de los aspectos claves de la obra, pues además de la
brillante y sutil crítica social que impregna todo el cómic, permite mostrar unos
personajes altamente humanistas y sociales.


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